Por ti la luna alcancé y en mi jornada un angelito me encontré, me vio muy triste, supo que perdí la fe. Anciosamente le empezaba a reclamar cual es la clave para que me puedas amar. Primero me dijo que es un pecado pensar solo en ti; segundo, que no puedo ni debo, aunque quiero, dar la vida por ti; tercero que mi destino en el amor corre peligro, me advierte de ti; y cuarto que un esclavo en el amor le pisotean el corazón.